domingo, 26 de junio de 2011

Ser lo que somos

            "La frustración está provocada por una sociedad que nos pide ser lo que no somos y nos culpa de ser lo que somos.” – Alejandro Jodorowsky

Cada uno de nosotros debe de tomar sus propias elecciones, buenas o malas, y ser responsables de llevar las riendas de nuestra propia vida. Obviamente siempre hay influencias externas, todos estamos expuestos a ellas, pero es frustrante sufrir las consecuencias de las decisiones que otros tomaron por uno. A fuerza de ejercer nuestro libre albedrío, tarde o temprano, sabremos identificar y decidir sobre lo que en realidad queremos para nuestro camino por este mundo.

Desde pequeño me gustaba mucho la lucha libre, los Sábados en la noche era todo un evento: mi mamá preparaba pan de nata que cenábamos frente al televisor y nos apasionábamos mientras veíamos los lances de los “héroes del pancracio” y era de los pocos momentos en familia que realmente gozábamos todos. Creo que a mi hermana y a mi madre no les gustaba tanto pero, por el hecho de tenernos a todos juntos, lo disfrutaban a la par de los hombres.

Mi pasión era tal que las veíamos en vivo en las Arenas Coliseo, México, Puebla, etc. Y era muy padre por el ambiente que se vive en este espectáculo. Cuando entre a la Preparatoria, con un ambiente muy pedante, me dijeron que las Luchas eran de nacos. De pronto, en ese afán adolescente de querer ser aceptado e integrado, tuve que sacrificar algo que me daba gran alegría (porque era de “nacos”) para ser aceptado en el círculo social popular de la Prepa y así matamos mi pasión por la lucha libre.

Algo que me hacía tan feliz lo acabe rechazando por ser aceptado por personas que a fin de cuentas ya no veo desde hace más de 17 años y que no son relevantes para mi existencia actual. ¿Cuántas veces en la vida realizamos sacrificios por otras personas que, a la larga, no significan nada para nosotros? Claro que, para entenderlo cabalmente, tuve que pasar por este proceso.

Los seres humanos somos gregarios y, por lo mismo, andamos en busca de la aprobación de nuestros semejantes pero ¿qué tan caro es el precio a saldar por esa aceptación? ¿No es acaso muy oneroso pagar con nuestra esencia? Sacrificar lo que somos o tenemos por el visto bueno de personas que, si no pueden aceptarnos como somos, ¿vale la pena ser aceptado por ellas?

¿Por qué no nos damos cuenta? Después de tanto tiempo de hacer lo que los demás quieren que hagamos nos torna infelices, frustrados o insatisfechos. Si nosotros queremos hacer algo en específico, hay un razón detrás de ello, una necesidad propia. Obviamente los demás nos dan sus argumentos para no actuar así, pero son SUS prejuicios, experiencias, educación y propias frustraciones. A cada cual nos toco un camino, ya depende de cada persona si tiene el valor de recorrerlo.

            Cuando mis perras vivían conmigo, era constantemente criticado por distintas personas, ya que muchas de mis decisiones giraban en torno a ellas pero, aunque sabía que tenían algo de razón, en ningún momento me arrepentí de lo que hice o deje de hacer por su bien (ya que las quiero mucho). Recientemente me encontré con una persona que su vida está en función del bienestar su perro y, por primera vez, a casi tres años de vivir sin mis canes, supe lo que debieron pensar esos mismos que en su momento me criticaron. A pesar que ya explique lo importante que son mis mascotas, hoy en día me resulta increíble que una persona pueda poner su vida en función de una. Obviamente no es lo mismo cuidar a un perro en familia a hacerse cargo de él uno sólo y uno lo entiende hasta que lo vive.

           “Solemos convencernos para seguir llevando vidas que no deseamos, sobre todo por miedo al cambio” - Douglas Kennedy (“El momento en que todo cambió”)

            Ahora que he estado en los dos lados, no puedo decantarme por uno en particular porque nadie tiene a la razón. Y es que no se trata de tener razón, cada cual vive la vida de acuerdo a las circunstancias y decisiones que se toman; uno decide lo que le hace feliz, y el resto del mundo debe de respetarlo. Casi siempre se podrían hacer las cosas “mejor” desde la perspectiva de los demás, pero si siempre vamos a vivir basándonos en las opiniones de los demás, nunca vamos a hacer nada, porque es imposible dejar a todos felices con nuestro accionar.

            Así sea viviendo en condiciones miserables y con las respectivas críticas externas, el único que debe de estar conforme con uno mismo es cada individuo, y tenemos derecho a que se nos respete. Es por eso que a cada cual se le dio una vida propia, para que nosotros hagamos con ella lo que queramos, que va desde algo productivo, padre, bello o positivo hasta tonalidades tristes y patéticas. Cada cual administra su única vida, desgraciadamente hay (¿o habemos?) muchas personas que no sólo quieren controlar la suya, sino quieren manejar todas las que puedan.


                Bueno, hasta para algo lúdico como lo es salir de vacaciones, uno no puede hacerlo tranquilamente. Y es que siempre encuentras quién te dice qué es lo que debes y no debes hacer al tomar unos días libres. En Varadero me la pase tan rico leyendo pero, tanto en Cuba como en México, la mayoría me recriminó “Es que ir tan lejos para leer un ‘pinche’ libro es imperdonable, ¡eso lo podías hacer acá!” “Te deberías meter al mar, ir a la piscina, salir a bailar, a caminar y demás”

                Ciertamente no me la pasé sólo leyendo, ya que también fui al mar, nade, corrí, camine contemplando el atardecer, fui a espectáculos platique con la gente y demás. Descontando el hecho que en ese lugar no hay mucho que hacer, además de relajarse, PARA MÍ, para mis necesidades, para mí gustó y egoísmo, el sentarme a leer junto a la playa era algo que nunca había hecho y que disfrute horrores. De igual forma, cuando me cansaba de la playa, sentarme en el Lobby del Hotel con mi libro mientras me refrescaba la brisa marina, era algo delicioso e increíblemente relajante.

                Las vacaciones son para gozar y disfrutar de la vida, y eso hice. Creo que en realidad lo que les ofendió a mis críticos fue que mi forma de disfrutar es distinta a la de ellos y creen que su manera es universal. “¿Y a dónde fuiste a La Habana? ¿Y qué hiciste? ¿Por qué no lo hiciste así? Es que yo lo hice así y soy muy chingón por haberlo hecho así ¿Para qué caminar tanto y conocer lugares viejos y feos?”. Afortunadamente Augusto y yo tuvimos una visión similar y quisimos conocer La Habana a pie y no sólo quedarnos en la zona turística. En fin, ojalá algún día nos quitemos la manía de controlar las vidas ajenas. Por mi parte expreso mi sentir y si alguien lo quiere leer, que lo haga, si quieren seguir con sus ideas, son libres de ello.

            Hasta los 16 años fui súper fan de Michael Jackson, compraba sus discos, veía sus películas, veía sus vídeos sin cansarme y seguía el rastro de todo lo que tuviera su nombre. Allá por 1993, cuando estaban sus conciertos en el estadio Azteca, salió todo el escándalo del abuso sexual a menores. Esto fue el pretexto perfecto para que mi papá no me llevara al concierto aunque, honestamente, no creo que tuviera intenciones reales de llevarme.

         «Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar».– Mark Twain

¿Me debió haber importado lo que decían los medios de comunicación? Ciertamente no, sin importar la veracidad o no del caso, yo disfrutaba mucho de su música y me hacia muy feliz. Con pena reconozco que, aunque tenía mis dudas sobre la validez de esas acusaciones, sí me aleje de Michael Jackson, y le perdí la pista. De vez en cuando veía notas, bastante tristes por cierto, en donde mostraban a un MJ alejado del cual idolatre en mi infancia y adolescencia. Y, a pesar de todo, me dolió su muerte, principalmente por todo esa alegría que me dio con su arte años atrás.

¿A dónde voy con todo este choro? Para evidenciar todo lo que les permitimos a los medios de comunicación, cómo decirnos qué está bien y qué está mal, lo qué debemos y no debemos pensar, lo aceptable y lo que no lo es, el atuendo adecuado y el inadecuado o, resumiendo, qué está “IN” y qué está “OUT”. Todo esto nos lo dicen porque nosotros se lo permitimos, al igual que nos endosan y “endiosan” a varios artistas, esa misma facilidad tan pasmosa como los pueden mandar al infierno y luego, si se les antoja, los vuelven a endiosar. Un caso a nivel mundial sería Britney Spears y otro caso, a nivel local, sería Gloria Trevi. Ambas pasaron del cielo al infierno y, finalmente, fueron regresadas al “cielo de la popularidad”.

Todo esto es ridículo, ¿no deberíamos detenernos un poco a pensar? Darnos el respeto que merecemos a nuestros propios criterios si, a fin de cuentas, nos gusta algo que al resto no le guste, pues tener la seguridad, personalidad, amor propio y pantalones para sostener nuestra propia opinión. Ya les expuse dos de mis ejemplos (Lucha libre y Michael Jackson), pero eso me ha servido para aprender y defender mi manera de ver las cosas y mis gustos que muchos no aceptan. Sin perjudicar a terceros, uno debe hacer con su vida lo que le venga en gana, al final disfrutaremos de los beneficios de los aciertos o sufriremos las consecuencias de los errores.

            Siempre habrá aspectos que mejorar en mi vida, pero ahora disfruto más de ella y me siento más congruente al mantener lo que pienso y no lo que otros quieren que piense y, creo, todos deberíamos tener una actitud similar. No debemos permitir que los medios de comunicación, nuestros padres, nuestros amigos o parientes, nuestra pareja, la sociedad o hasta el Osito Bimbo, nos diga qué debemos pensar o decidir con nuestra existencia.

"Todos ven lo que tú aparentas; pocos advierten lo que eres" - Nicolás Maquiavelo

¿Cuántas personas estudian medicina cuando quieren ser músicos? O ¿Cuántos Ingeniería cuando lo suyo es la filosofía? O Aquellos con habilidades para la danza y acaban estudiando administración; Pero resulta que vienen de familia de médicos, ingenieros o administradores, parece que el pagar le da a los padres la facultad de decidir también diciendo “Tú vas a estudiar un oficio verdadero, no esas pachequeces tuyas porque ¿De qué vas a vivir? Mi hijo no va a ser Filosofo”.Lo mismo con las parejas, ¿Cuántas relaciones se han acabado porque las parejas de los hijos no son del gusto de los padres? O, al contrario, tomando el mismo criterio, ¿cuántas veces “propician” una relación que ven con buenos ojos?

No es fácil enfrentar a los padres, sobretodo si son del tipo controlador que ya te fijaron la vida de manera anticipada y, peor aún, si dependes de sus recur$o$ (aunque también hay mucha responsabilidad de los hijos que se dejan manipular). Entre más jóvenes, más influenciables resultamos; conforme vamos madurando, nos vamos dando cuenta de muchas tonterías que permitimos que se eligieran por nosotros. “Envejecer es obligatorio, madurar es opcional”, en teoría deberíamos aprender de nuestras experiencias de vida para no repetir errores del pasado.

¿Por qué siempre no estresamos por lo que no somos ni tenemos en vez de disfrutar lo que sí somos y tenemos?

Recientemente le decía un chico a mi maestro de baile: “Oye, quiero que me metas a tu ballet porque bailo como Fulanito de tal (un bailarín profesional)”. Y reflexiono, qué bueno que baile como tal o cual profesional, pero a mí me daría más gusto bailar con mi estilo, con mi toque y no ser una imitación de alguien más. Esto me recuerda que en Acapulco, en un congreso internacional de Salsa, escuchaba la conversación de bailarines extranjeros sobre los mexicanos: “Fíjate cómo todos intentan bailar con el estilo de tal (otro bailarín profesional de moda)” ¡Y era cierto! Todos bailaban muy bien, ¡pero muy parecido! Era raro encontrar a alguien que lo hiciera con su propio estilo. Ese año el concurso de baile en pareja no lo ganó la que mejor lo hizo, sino la que tuvo un estilo propio. Todo el mundo estaba indignado porque no ganaron los que “visiblemente” lo habían hecho mejor, pero entendí que los jueces habían calificado más la originalidad y el estilo propios que una representación excelsa, pero que era una imitación de alguien más.

Aunque sé que no es su origen, me parece que la expresión “Pecado Original” vendría de ser y actuar auténticamente, porque es un pecado serlo en esta sociedad, la cual no te deja en paz hasta que seas una caricatura de ti mismo. En vez de ser las mejores versiones de nosotros mismos, acabamos siendo copias piratas. No nos dejan en paz hasta que uno se convierte en el autómata promedio que pulula en la vida cotidiana y, aunque tampoco te aceptan, por lo menos te ignoran y dejan tranquilo  ya que eres estándar (por no decir mediocre). La Sociedad NUNCA va a aceptar a nadie en su totalidad, para que no te critiquen debes ser mediano. El precio de la originalidad y congruencia son las críticas, pero es más satisfactorio ser tú mismo y ser criticado por ello, en vez de serlo por lo que otros te exigen que seas.

Culturalmente se nos enseña a resaltar nuestros defectos y, simultáneamente, a minimizar o esconder nuestras cualidades, eso permea en nuestras personalidades así, todo lo malo que tenemos no sólo lo pregonamos, lo ensalzamos y lo promovemos: el corrupto, el infiel, el alcohólico, el flojo, el fumador, etc.

Tal vez por esta actitud tan paranoica uno mismo empieza a ser reservado con sus gustos, como atesorándolos porque, si se hicieran públicos, alguien más los cuestionaría y ya no podríamos disfrutarlo en su totalidad como sí lo hacemos en la clandestinidad del secreto. Y si no me creen, chequen cuántas personas a las que les pasa algo bueno piden que lo mantengan en secreto (un viaje, una boda, un premio, un embarazo, una promoción, etc.) Nuestra manera de actuar nos ha hecho seres ridículos que guardan las alegrías (porque nos juzgan) y tenemos que presumir las penas para que la sociedad nos acepte.

La lógica me dicta que debería ser al revés: las penas sólo se deberían compartir con los más allegados, para recibir apoyo moral y las alegrías se deberían cantar a los cuatro vientos, sin temer a esas personas envidiosas, que siempre va a haberlas, pero también habrá más personas que se alegren por nosotros.

Pero no nos atrevamos a ser desarrollados o exitosos, no nos dignemos en crecer o avanzar, porque seremos criticados más duramente que cualquier drogadicto o cualquier corrupto. El mayor pecado en este país es ser exitoso u original porque como “todos” estamos jodidos, pues todos nos tenemos que mantener así.

"Importa mucho más lo que tú piensas de ti mismo que lo que los otros opinan de ti" – Séneca

Hebert Gutiérrez Morales.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Hebert,
Leyendo tu ensayo, reflexioné, qué tan importante es para los seres humanos la opinión que tengan de uno, y cuánto nos desgastamos y complicamos por mostrar nuestra mejor cara. ¿Y para qué? De todos modos al no ser auténticos resultamos chocantes y falsos, generalmente logrando lo que tanto tememos. ¿no crees? Un abrzo. Julieta.