domingo, 23 de febrero de 2014

Tormenta de Espadas (Canción de Hielo y Fuego III)

            Continuo con este repaso por la Saga de Juego de Tronos, cuyo nombre oficial es “Canciónde Fuego y Hielo”. Así que voy a destripar por completo los momentos que me resonaron de esta tercera entrega. Así que si aún no ha leído este tomo, no siga leyendo.

            Para empezar, quiero mencionar que a partir de este tomo empecé a ralentizar mi velocidad de lectura, aunque me está costando trabajo. Y es que George R. R. Martin tiene esa cualidad extraordinaria que aprecio en los grandes escritores: no puedes dejar de leerlo ni hacerlo de manera lenta.

            Cuando encuentro un libro con el que no me puedo contener y me digo “un capítulo más y ya”, aunque sé que van a ser dos o tres más, esas publicaciones son extremadamente valiosas, ya no digamos una serie de las mismas que son simplemente enviciantes.

            La razón de querer detenerme es que, además de los dos libros que me faltan, aún faltan otros dos por publicar para llegar a los siete prometidos, pero me he dado cuenta que no puedo atrasarlo para siempre. Así que decidí que cuando salga el libro 6, me volveré a chutar los otros cinco y haré la misma acción cuando salga el libro siete (un sexenio después). En fin, entremos en materia.

            Sé que no tengo hijos, por lo que es insensible y hasta irresponsable opinar al respecto pero, realmente, no comparto la actitud de Catelyn al liberar al Matarreyes, como decía mi abuelita “Estás viendo la procesión ¿y no te hincas?” Viendo cómo está la situación de la guerra, no le importó anteponer sus egoístas intereses sobre los de los demás.

            Es factible que si tuviera hijos, encontraría algo de lógica en su proceder pero, al carecer de ellos, repruebo tajantemente su acción tan insensata, irracional, sentimental y egoísta. Ahora veo de quién sacó lo Sonsa Sansa ¬_¬U.

            Y ahí es donde también corroboro la valía del autor, hay personajes como Catelyn, Jaime y Sansa que me ocasionaban sentimientos totalmente contrarios al inicio del primer libro a los que tenía al final del tercero. Jaime me parecía detestable pero, con el paso de los capítulos de esta tercera entrega, lo aprendí a comprender, respetar e incluso querer y admirar. Catelyn al inicio me parecía una reina a la altura de Eddard Stark pero, con el correr de sus acciones, me demostró ser una mujer irracional e impulsiva que normalmente tomaba decisiones contraproducentes. Sansa al inicio me purgaba por lo mensa y estúpida que podía resultar pero, con el paso del argumento, empezó a cambiar y me empezó a gustar.

            Pasando a otros dos personajes que me encantan, a pesar de que Bronn trabaje para Tyrion por oro, siento de manera auténtica la lealtad del mercenario con el enano, y hasta cariño lo podría calificar, y siento que el Gnomo también se ha encariñado con su guardaespaldas. De hecho no creo que esté con Tyrion sólo por el dinero, me parece que desde el Nido de Águilas le agarró cierta simpatía y admiración al enano, cosa que Tyrion percibe y le retribuye de igual manera. Tal vez ambos, a su manera, se sienten identificados entre sí, relación que va más allá de la relación comercial.

“Hay mercenarios viejos y mercenarios valerosos, pero no hay mercenarios viejos y valerosos” - Bronn

            Lady Olenna, la abuela de Ser Loras y de Margaery, también conocida como la Reina de las espinas, es una auténtica maravilla para el argumento. Me encanta como el autor tiene esa virtud de ingresar personajes brillantes a pesar de que no figuraban al inicio de la historia. La señora es tan sabia, mordaz y honesta que acabas amándola desde su primera línea. En el capítulo en el cual debuta, cuando conoce a Sansa, toda su honestidad te abruma y llegas a pensar “¡Wow! ¿Qué pex con esta señora?”

            Resulta magistral el diálogo de Lady Olenna, cuando le propone a Sansa casarla con Ser Willas (hermano de Loras y Margaery), se adaptara tan bien a la canción que le pidieron al bufón (“El Oso y la Doncella”). No sé qué esperar en un futuro de Lady Olenna y de Margaery, pero el capítulo de su introducción fue muy entretenido.

            La muestra de amor de Ser Jorah a Daenerys me dejo helado, al igual que a la última heredera del clan Targaryen. A pesar de la consternación, obtuve muchas respuestas a su comportamiento. Aunque, capítulos más adelante, ese atrevimiento le acabó costando más caro de lo que se imaginó.

            Creo que Jaime me empezó a agradar desde el capítulo en el que explica cómo se volvió una espada del rey, cómo inicio su relación con Cersei y cómo mató al rey Aerys, pasaje muy revelador. Sin embargo, lo que me encantó de dicho capítulo fue su interacción con Brienne. Hubo un punto en donde Jaime equiparó la desgracia de Tyrion con la Princesa Caballero de Tarth, a pesar de que ambos son muy distintos.
El Lobo Huargo contra el Leon

            Con ese sentimiento a flor de piel, se dio cuenta que había lastimado a Brienne, Jaime le ofreció una disculpa sincera. Eso me llegó a lo más profundo de mi ser, porque alguien tan ególatra, frío y cínico como Jaime no ha de ofrecer muchas disculpas y mucho menos sinceras, pero demostró tener sentimientos gracias a un personaje admirable, como lo es Brienne. Jaime ha aprendido a valorar y admirar a la Moza de Tarth, y eso es algo que el mellizo Lannister tampoco hace mucho: apreciar y admirar a alguien más además de él.

            Cuando Shae se reencuentra con Tyrion, y hacen el amor, ella le besa y chulea la cicatriz de la nariz, no pude contener las lágrimas, sobre todo por el sentimiento de Tyrion porque, además de enano, ahora era más feo de lo que era antes.

“Es tan maravilloso abrazarla y que me abrace – pensó Tyrion. ¿Cómo puede ser esto un crimen que merezca que la ahorquen?”

            El mismo gnomo se lo dice “Esta cicatriz me hace más feo” a lo que ella replica “Nunca serás feo” y eso me sacó más lágrimas. De los sentimientos de Tyrion estoy convencido, pero los de Shae me eran enigmáticos: no sabía si el sentir de la prostituta era auténtico o estaba actuando para conseguir diversas dádivas del enano. Fingido o no, me pareció un gesto muy bonito por parte de Shae, lo cual enamoró más al pobre Tyrion.

            De no ser un hijo de la fregada, admiraría profundamente a Lord Tywin Lannister. En verdad es un zorro astuto, sobre todo por los movimientos de casar a Cersei y a Tyrion para lograr alianzas futuras, resulto una decisión bastante maquiavélica y, sobre todo, un movimiento brillante. De alguna manera, Catelyn Stark, tenía una visión parecida y, en su momento supuse, que ella misma se iba a ofrecer en matrimonio con Lord Frey.

            La verdad es que aunque el argumento sea ficción, muestra mucha de la naturaleza humana, donde hay muchas relaciones que ignoran los sentimientos humanos y privilegian el poder y los beneficios que uno puede sacar de dichas uniones.

El ejército de Inmaculados de Daenerys
            Cuando Robb tuvo que ejecutar a Lord Karstark, percibí lo difícil y comprometido de la situación, el tener que matar a alguien de su linaje, además de perder a un importante vasallo y sus hombres. Pero también comprendí la lógica en sus motivos, sin duda no eran convenientes pero eran justos, por lo mismo aprobé la decisión del joven Rey Lobo, aunque ésta le trajera más problemas que soluciones.

            El capítulo en el cual pelean Jaime y Brienne resulta bastante entretenido hasta que los encuentran los mercenarios de Roose Bolton. Estos dos hace un equipo poco probable pero bastante eficiente a la hora de la acción.

            Los dos capítulos en donde Daenerys consigue a su ejército fueron en verdad remarcables. La bofetada que le dio a Ser Jorah, tras haber conocido a los Inmaculados, tiene una carga grande de sentimientos incluidos. Al ser abofeteado, Ser Jorah le sugiere que se vayan, pero Dany responde “No, no nos vamos”. Esa bofetada fue como cobro de los sentimientos, inocencia, principios y valores a los que la última heredera del clan Targaryen tuvo que renunciar para seguir adelante en su camino a ser Reina.

            Dany sabía que, tarde o temprano, tendría que iniciar ese camino hacia un mundo cruel pero, aun así, tenía que desahogar su frustración, su tristeza y su sacrificio. Así que el reclamo fue hacia Ser Jorah pero, al mismo tiempo, también le agradeció de manera silente, porque era un paso necesario.

Sansa y Tyrion
Cuando ofreció a Drogón para comprar a sus esclavos, ahí tuve una sospecha de cómo iba a acabar todo. “No va a soltar a uno de sus hijos” fue lo que pensé de inmediato, pero ella tuvo que llevar el teatrito hasta el final para hacerlo convincente.

            Tal vez pareciera que se robó a su ejército, pero me pareció un final justo al liberar a los esclavos. La verdad sentí mucho respeto por la Khaalesi y, al mismo tiempo, me sentí algo cimbrado por su acción. Al final hizo lo que tenía que hacer, más allá de lo moral. En esta vida hay ocasiones en donde se tiene que superar los valores para avanzar. A veces hay que hacer lo necesario en vez de lo correcto porque, al final eso se convertirá en lo correcto (aunque no lo haya sido en su momento). “¡Dracarys! ¡Dracarys!” Es un grito que me estremeció, tanto cuando se le dijo a Drogón como cuando lo repitió el nuevo ejército de la última heredera del clan Targaryen.

            El capítulo de la boda de Tyrion y Sansa, sin duda alguna, ha sido en el cual he llorado más en lo que llevo de la serie. Me descorazonó la desgracia de Tyrion al recordar su ficticia boda con Tysha, por el hándicap físico y moral del gnomo. Por la desgracia de Sansa y toda la mala fortuna que se ha llevado a lo largo de la historia. Y, tal vez, por mi propia desgracia al casarme con alguien que no debía aunque, en teoría, nadie me obligó. Por la amabilidad que ambos se demostraron, la civilidad y hasta el respeto que tiene cada uno por la desgracia del otro. La decencia de Sansa hacia el enano, a pesar de toda la repugnancia que podía sentir hacia él, pero también recordó lo leal que se había comportado con ella anteriormente. Y, finalmente, por la decencia y caballerosidad del menor de los Lannister, que ha demostrado ser uno de los personajes con más lealtad, más corazón, más honor de toda la serie.

            El Capítulo en el que La Guardia de La Noche matan a Craster y a Lord Mormont resulta tan grotesco como entendible. Después de pasar tantos problemas, tanta hambre y de haber enfrentado a la muerte, es fácil darle rienda suelta a los instintos y olvidar la hospitalidad de alguien. Entre tanta brutalidad nos encontramos a Sam, mismo que está pasmado. No debe haber animal más salvaje y sangriento que el ser humano, y sólo hace falta un poco para perder esa fingida civilidad. Junta el hambre, el frío, la desesperación y el maltrato y cualquier hombre se volverá en una bestia. Un capítulo que refleja fiel y crudamente lo que puede ser la naturaleza humana.

            Otra cosa que me gustó de este capítulo es que Lord Mormont le haya dicho a Sam, a través del Cuervo, que le dijera a su hijo (Ser Jorah) que lo perdonaba. Todo esto a pesar de la distancia y del tiempo, no sé si haya sido un hecho tierno, pero sin duda fue humano.

Daenerys
            El Capítulo en que Tyrion recibe a Oberyn es una auténtica delicia, sobre todo por la fantochería y provocación que se plasman en los geniales diálogos. Ambos son tan ególatras como brillantes, y eso lo reflejaban en los mensajes escondidos en las palabras, mismos que confirmaban con sus pensamientos. Aunque no era un diálogo como los que sostenían Tyrion y Varys pero lo disfrute de igual manera.

            El capítulo en el que Daenerys toma Yunkai, me sorprendió por tres cosas: en primer lugar la historia de su hermano mayor, Rhaegar, y la sombra de melancolía que lo perseguía y lo triste que terminó su vida. En segundo lugar, por la seguridad y fuerza que ha alcanzado Dany para tratar con generales enemigos tan altaneros, y ella manteniendo su postura digna de Reina, pero defendiéndose de los ataques verbales al mismo nivel.

            Lo tercero, y lo que más me conmovió, al concluir el capítulo, cuando libera a los esclavos de Yunkai, todos, miles de voces, la empiezan a aclamar como “¡Madre!”. Justo en el mismo capítulo en que Dany recuerda que no va a poder engendrar ningún hijo, por lo que ve a los Dragones como sus vástagos. Entonces ella disfruta ese momento de gloria, aún con más fuerza por la desgracia de ser una adolescente que sabe que no va a engendrar y que con ella va a morir el clan Targaryen. Ella toma esas muestras de amor, cuando les dicen madre, embriagándose del éxtasis del momento. Todos debemos aprender a disfrutar esa extrema felicidad, permitirnos ahogarnos en sus dulces aguas porque, al final, no duran para siempre.

            Mi primera impresión cuando el Perro secuestró a Arya, de las manos de Lord Beric, fue decir “¡Madres!” pero, cuando lo pensé con calma, creo que fue lo mejor que le pudo pasar a la chica Stark, esto sin saber cómo iba a continuar la historia. Con el paso de los capítulos, creo que el Perro demostró tener más afinidad y lealtad hacia los Stark que hacia los Lannister porque, en su manera bruta y salvaje, demostró tener más civilidad y humanidad con las chicas Stark que otros personajes más refinados tuvieron hacia ellas.

            Desde que llegan los norteños a las tierras de los Frey, el stress estaba en el aire (y la reacción de Viento Gris lo demostraba). Mientras leía sobre la fiesta, me sentía muy tenso con un solo sentimiento a flor de piel que se reflejaba en el pensamiento “Que ya se acabe esta fiesta”, porque no tenía buena espina al respecto, y había razones para mi sentir.

            La Boda Roja de Lord Frey es una abominación, desde el ambiente tan feo, la comida tan corriente, la música de tan mal gusto. Todo planificado con un sentimiento de venganza, algo negativo. El hecho de que atacaran a traición durante la fiesta fue un acto despreciable, muy bajo y ruin. Sin lugar a dudas Lord Frey es, hasta este momento, el personaje más asqueroso que he conocido a lo largo de la serie y espero, de todo corazón, tenga un final acorde a sus acciones.

Dany y Jon
            Me quede frio e impactado, ¿cómo el estúpido orgullo y “honor” de una persona es razón suficiente para traicionar y tomar la vida de otro? Catelyn y Robb nunca fueron mis personajes favoritos, pero debo reconocer que se guiaron conforme a sus principios y creencias. Ciertamente Catelyn lo echó a perder en muchas ocasiones, pero siempre buscaba lo mejor para sus seres queridos, para ella e inclusive el reino (en ese estricto orden). Por su parte Robb, sólo era un adolescente jugando a la guerra y pretendiendo ser Rey pero, a pesar de ello, hizo un papel muy digno. Descansen en Paz Catelyn y Robb . . . no merecían morir así.

            Cuando Arya y el Perro llegan al castillo Frey, justo en el fragor de la batalla, es impresionante como Sandor Clegane se enfrasca en combate con tres caballeros Frey. Resulta muy significativa la reacción de Arya, misma que había deseado la muerte del Perro . . . hasta ese momento. Y es obvio, ¿Cómo puedes desear la muerte de la persona que está peleando por tu vida? Es difícil mantener los odios o los orgullos cuando te tienes que aferrar al mundo. El mismo Sandor, con sus modales bruscos, le dice “¡Vámonos! Tu familia está muerta” Pero es cuando Arya deja de ser una guerrera y se vuelve una niña que sólo quiere ir a los brazos de su madre, así que corre a una muerte segura, misma de la cual la salvó el Perro al dejarla inconsciente.

Sabio consejo de Tyrion a Jon Nieve
            Regresando a Desembarco del Rey, aunque es un desgraciado, hay que reconocer la brillantez y genialidad de Tywin Lannister, y uno ve de dónde la sacó Tyrion. Cuando explica cómo traicionó a Aerys o cómo planteo la trampa con Lord Frey contra los Stark, con toda la crueldad inmisericorde de los Lannister. Moral aparte, uno debe reconocer la brillantez de los planes. Tyrion, a pesar de respetar a su padre, tiene una manera tan inteligente de expresarse y rebatirle a su progenitor, lo hará con respeto y cautela, pero siempre encuentra la forma de expresar su sentir. Es este mismo capítulo queda claro que Walder Frey es una persona que carga con todas y cada una de la afrentas que le han hecho, por lo mismo tiene una existencia tan agría. A pesar de ser un personaje ficticio, creo que pululan los Walder Frey de verdad en el mundo.

            Hay un capítulo que tal vez no sea muy relevante, pero a mí me gustó mucho. Cuando Davos aprende a leer con el maestro Pylos, me encanta la consciencia, la humildad y esa hambre de conocimiento del caballero de la cebolla. Además, el compartir dicho proceso con su hijo Devan lo hace aún más especial, además de Edric Tormenta y la hija de Stannis. A pesar de que en este pasaje se hablaba del posible sacrificio de Edric Tormenta, me pareció un capítulo tierno por la interacción de Davos con el maestre y con los niños, sobretodo porque admite que esta convivencia lo hace sentirse más niño que sus compañeros de clase. Y también está el hecho de que la solitaria hija de Stannis ya tiene más amiguitos en un castillo lleno de adultos.

            El capítulo en el que Jon comanda la heroica defensa del Muro contra los Thaenitas, y es que la desventaja era evidente, la derrota casi segura y, al final (con algo de estrategia), logran salir adelante. Me emocioné en dicho pasaje, sobre todo cuando Jon se reencuentra con Ygriette, con la esperanza que los hermanos negros le permitieran quedarse con la mujer salvaje y anular sus votos. Al final simples ilusiones y anhelos.

            Comprendo la frustración y sentimiento de traición que experimentó Daenerys cuando se enteró que Ser Jorah y Barristan Selmy se le acercaron con mentiras, al grado del sentimiento impregnado en la pregunta “¿Acaso ya no puedo confiar en alguien?” y ahí le vino a la mente el asalto a la fortaleza que estaban asediando, poniéndolos (adrede) en riesgo. Aunque Tyrion y Jon son mis personajes favoritos (en ese orden), Dany ocupa, sin lugar a dudas, un sólido tercer lugar.
            Aunque me dio mucho gusto, me impactó la muerte de Joffrey. Fue un capítulo magistral por muchos motivos: la escapatoria de Sansa, la narrativa de Tyrion, la desesperación de Joffrey y todo lo que significaba la muerte del niño rey. Honestamente nadie se esperaba dicho deceso aunque (casi puedo asegurar) todos los lectores lo agradecimos, por lo hijo de Puta que resultaba.


Otro momento impactante de dicho capítulo es ver que Meñique estaba detrás del escape de Sansa y te hace preguntarte “¿Ahora qué trama este maldito Petyr Baelish?” y, como él mismo le dijo a la heredera Stark “Para descontrolarlos hay que hacer movimientos que no esperen” y vaya que no esperaba que el consejero de la moneda estuviera detrás de todo esto.

Desde que vendió a Eddard Stark, Meñique me había parecido despreciable pero ahora que tiene a Sansa en su poder, me sentí confundido del por qué ayudarla. Sin duda alguna me sentí más seguro por Arya en compañía de Sandor Clegane que Sansa en compañía de Petyr Baelish, y es que el Perro tiene su código de honor, mientras que Meñique desconoce el significado de esa palabra y hará lo que sea necesario para lograr sus maquiavélicos planes.

Jaime y Brienne
La descripción que Jaime hace de Brienne, al enterarse de la muerte de Catelyn, me llego al fondo del corazón, tanto por la descripción tan auténtica de Jaime como por el dolor de la princesa de Tarth. Una chica que no tenía muchas razones para seguir en esta vida, perdía una más, así que me compadecí de Brienne y, al mismo, tiempo, me compadecí a mí por entender su sentir.

Viendo el inicio de la relación de Jaime y Brienne, resultaría inverosímil ver el cariño con que el Comandante de la Guardia Real trata a la heredera de Tarth, con un cuidado y cariño que resultan extraños en Jaime, todo por el aprecio y admiración que le ha ocasionado la Moza de Tarth.

Me asustó un poco cuando Jaime encaró a su padre, subió tanto el volumen de la discusión que hasta pensé que le iba a confesar a Lord Tywin su paternidad sobre los hijos de Cersei. Creo que nadie le había hablado tan fuerte al patriarca de la Casa Lannister y sólo lo permitió por ser su hijo predilecto.

La Defensa del Muro
Ante el miedo por la inferioridad numérica tan grosera, Jon da un discurso a sus hombres del muro que resulta muy inspirador, me sentí tan tocado que poco me faltaba para tomar el arco con su carcaj y unírmeles en la defensa del mismo. Bajo el mando de Lord Nieve, el Muro es protegido de manera exitosa, sientes tan alta la adrenalina que te hace olvidar la pena experimentada por el entierro de Ygriette. Al final, cuando Jon es elegido como jefe de la defensa del Muro, me sentí muy feliz por él, hasta las lágrimas de hecho, sobre todo por la grandeza que Jon trae consigo, a pesar de ser tratado como paria por ser un bastardo.

‘Todos los hombres mueren – casi podía oírla –. Y las mujeres también, y todo animal que vuela, nada o corre. Lo que importa no es cuándo se muere, sino cómo, Jon Nieve’” - Ygriette

Algo que me pasó frecuentemente en la lectura de este tercer tomo era que, al terminar un capítulo de Daenerys me decía “Me voy a adelantar para ver qué pasa”, pero cuando leí la boda de Tyrion y Sansa dije “Voy a saltarme capítulos para ver qué pasa” y lo mismo pasaba al leer los capítulos de Jon Nieve. Al final me aguantaba, recordando que, aunque sean historias individuales, en realidad lleva una lógica su secuencia y es mejor leerlos en orden. Pero es padre que tengas intercaladas historias que te pican y te hacen enviciarte con la lectura.

Tyrion y Bronn
Me costó asimilar el asesinato de Viento Gris, Robb y Catelyn (en ese orden). Conforme pasaban los capítulos, y se develaban más macabros detalles de la boda roja, me decía “No, no puede ser, seguramente se salvaron de alguna manera”. Me parecía imposible e impensable la muerte de dichos personajes pero, con el avance del argumento y la ausencia de dichos personajes, me fui resignando a su muerte. Eso también hay que reconocerle al Sr. Martín: puede prescindir de cualquier personaje y mantener interesante su historia sólo espero, de todo corazón, que no mate a Tyrion, Jon o Daenerys, porque eso me rompería el corazón.

Fue un momento muy triste cuando el Perro le ofreció a Arya llevarla a ver a su madre y, la pequeña Stark, le responde “¡No! Ya sé que está muerta, lo vi en sueños”. Un momento muy triste y enternecedor cómo Arya se resigna y tiene que lidiar con su tristeza ante un ser que no está acostumbrado a lidiar con sentimientos de ternura como lo es Sandor Clegane.

La relación de Bronn y Tyrion inició por conveniencia mutua pero, cuando se despidieron, aunque no en el mejor de los términos, me entristeció mucho la parte que dice “Bronn salió de la celda, del Castillo y de su vida”. No sabemos cuándo será la última vez que vayamos a ver a alguien importante para nosotros. Y eso puede resultar muy triste, sobre todo si no tienes la oportunidad de despedirte.

Arya abandonando a Sandor Clegane
El Juicio de Tyrion resultó tan indignante que, parafraseándolo, lo único bueno del mismo es que su muerte resultaría todo un alivio en lugar de tanta calumnia. Pero todo cambia cuando Oberyn de Dorne, la víbora roja, le ofrece ser su campeón en la lucha, no puedes evitar emocionarte y decir “¡Esto se va a poner bueno!”

Mientras la Víbora Roja iba ganando la batalla contra Gregor Clegane, empecé a cuestionarme sobre el futuro de Tyrion “¿Se irá a Dorne? ¿Regresará a Roca Casterly a gobernar? ¿Se irá a Invernalia?”. De pronto, cuando la Montaña mata a Oberyn, me estremecí y me asuste, no por la muerte del Príncipe de Dorne (que me caía muy bien), sino porque no quería que mataran a Tyrion. Y, con este autor, no es garantía que el carisma de Tyrion le salve la vida, así que en verdad temí por su cabeza.

Cuando muere Mance Ryder, mientras Jon estaba en el campamento de los Salvajes, resulto un pasaje muy entretenido y lleno de adrenalina, todo mientras nacía el hijo de Mance. Todo resultaba confuso y, al mismo tiempo, muy intenso. Uno se pregunta de dónde sacó Stannis tantos hombres, por dónde llego y demás interrogantes que te toman por sorpresa, así como el rescate heroico del Muro por parte del heredero Baratheon.

Cuando Arya y el Perro matan al Cosquillas, a Pulliver y a su escudero, sentí una satisfacción y dije “¡Wow! ¡Qué buen equipo hacen!”, llegue a fantasear que este dueto seguiría junto mucho tiempo, pero no fue así. Más adelante, cuando Sandor está herido y con fiebre, llorando le suplica a Arya que acabe con su vida, me cimbró la vulnerabilidad del Perro y no supe si alegrarme o entristecerme cuando Arya lo abandonó en lugar de matarlo.

Tyrion
El capítulo del escape de Tyrion fue muy revelador, muy intenso e inclusive cruel, pero muy necesario. El Gnomo tiene la posibilidad de desahogar toda esa furia acumulada, no sólo desde el Juicio, sino a lo largo de sus días. En primer lugar se desahogó con el pobre Jaime, se podría decir que de manera injusta pero, con la revelación que le hizo su hermano mayor sobre Tysha, se la tenía bien ganada, sin importar que fuera su salvador; también le tocó su dosis de amargura a Varys.

Cuando llegó el momento de vengarse de Shae fue un momento agridulce. No es que la prostituta no lo tuviera merecido pero, a fin de cuentas, fingido o no, el placer que sintió Tyrion fue real, y no hablo únicamente del sexo, sino de lo querido y aceptado que se percibió en su momento.

Cuando mató a su padre, no puedo decir que estuve feliz, y vaya que se lo merecía Lord Tywin (sobre todo por el incidente con Tysha, la primera esposa de Tyrion), sino por el dolor que debió experimentar el Gnomo, sin importar el placer que también recibió al hacerse justicia con su propia mano y de manera tan poética. Recalco, no fue un capítulo bonito, de hecho fue algo cruel pero ¿alguien puede culpar a Tyrion después de todo lo que experimentó?

El reencuentro entre Jon y Fantasma me conmovió bastante, sobre todo cuando Lord Nieve le dijo “pensé que estabas muerto”, lo cual devela la necesidad y el afecto que Jon siente hacia su huargo. Más adelante, cuando Jon se da cuenta que todos tienen planes para él, ignorando sus propios sueños, es algo muy relevante y revelador para el bastardo Stark.

Sansa y su castillo de nieve
Tal vez Jon hubiera hecho otra elección pero, después vino su nombramiento como Comandante del Muro. Estaba tan incrédulo como el propio Jon, pero resultó oportuno para él porque tenía el argumento perfecto para rechazar la (jugosa) oferta de Stannis.

En lo que llevo leído hasta el momento, creo que no hay personaje más malévolo y maquiavélico que Meñique, más que cualquier Lannister, cualquier Frey o Greyjoy. Todo empezó con una escena muy tierna en la que Sansa recuerda su infancia en Invernalia al hacer castillos de nieve, el sentimiento cálido en el pecho casi era inevitable al compartir este bonito momento de la heredera Stark, misma que no ha gozado de muchos a lo largo de la historia.

Cuando llega Petyr Baelish a ayudarla, hasta pensé “¡Qué buena onda del Meñique!” Hasta que la besó, esta escena me impactó al tomarla como traición artera de este sujeto, pero todo era con el fin de provocar a Lysa Arryn.

Cuando su tía amagó con tirar a Sansa por el desfiladero, no me preocupe por la pequeña Stark, al contrario, sabía que iba a morir Lysa, pero nunca me imaginé que el propio Meñique iba a ser el causante de su muerte, sobre todo con la crueldad de romperle el corazón antes de empujarla, al admitir que nunca la había amado y seguía enamorada de su difunta hermana.
La escena final del libro

Pero su maldad me impresiono aún más cuando inculpó al Bardo Marillion, y sólo me quedo decir “¡Qué cabrón, hijo de la chingada es este pinche Meñique! Hay que tener cuidado con él”

Pues, como aconteció con los dos tomos anteriores, el tercero fue aún mejor que el anterior, de hecho ya he empezado el cuarto y me sigo llevando sorpresas, pero escribiré de eso cuando lo termine.


Hebert Gutiérrez Morales.

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