domingo, 18 de enero de 2015

Reglas para el juego de la Vida

            Como mencione en otro escrito, cuando adquirí mi lap top, me hice adicto a sus juegos, sobre todo al Solitario Spider, al de Corazones, al Solitario Convencional y al Ajedrez. Mientras gozaba y sufría con dichos programas, me fui dando cuenta que en ellos hay muchas enseñanzas que deberían resultar obvias pero, en la civilización actual, el sentido común es el menos común de los sentidos.

            Aunque ya tiene casi medio año que (por salud mental) desinstalé dichos juegos, logré recopilar muchos apuntes de lo que fui aprendiendo y quiero compartirlos para que mi sacrificio en tiempo, estrés y horas de sueño no hay sido en vano.

Regla 1 – La ofensiva te da el control
            En el ajedrez, noté que mi porcentaje de victorias es ínfimo cuando inicio con una actitud defensiva, lo cual se revierte cuando inicio atacando a mi contrario, porque es más fácil que asuma el control del tablero y acabe acuartelando al Rey.

Regla 2 – Sacrificios necesarios
            En ocasiones, es necesario sacrificar a un peón a cambio, aparentemente, de nada pero sirve para asegurarte una posición ventajosa unas jugadas adelante. Si fuésemos serenos, aprenderíamos a ver que algunas derrotas nos aseguran posicionarnos para el triunfo final, que no es necesario ganar todas las batallas para lograr el botín y que vale lo mismo una victoria sin errores que la que tuvo algunos reveses: al final ambas cuentan igual.

En la vida solemos ser aprensivos con nuestros “peones”, como se dice económicamente, cuidamos los centavos mientras desperdiciamos los pesos. A veces es necesario tener la suficiente tranquilidad espiritual para hacer pequeños sacrificios en pos de ganancias futuras mayores.

Regla 3 - Flexibilidad
            Tomando ahora el ámbito del Solitario Spider, al ser tan dogmático, me gusta acomodar las cartas de un mismo palo en forma descendente, por lo mismo me desagrada mezclar figuras en una misma columna, pero esa estrategia casi siempre me lleva a la derrota. Debemos aprender a tomar caminos que, aunque no nos gusten, sabemos que a la larga nos van a ser más provechosos que aquellos que nos indican nuestros prejuicios.

            Muchas veces basamos nuestras decisiones en como “debería” ser la vida, y esa inocencia (o necedad) nos puede traer muchos problemas. El mundo es como es, no se va a adaptar a nuestras expectativas, así que debemos aprender a jugar con sus reglas y superar nuestros dogmas o creencias para, al final, avanzar, crecer o evolucionar.

“Hay un punto en la vida en la que no sabes lo que estás sacrificando: prejuicios o valores. Sin embargo es el precio a pagar para seguir avanzando” – Hebert Gutiérrez Morales

Regla y Contraregla 4 – Paciencia y Decisión
            En el Solitario Clásico, no siempre que tengas el chance de bajar una carta del maso a la mesa se debe de hacer. En ocasiones es más productivo no dejarse llevar por el momento y tener algo de paciencia; si siempre nos vamos con la primera oportunidad que se presenta, es factible que dejemos pasar alguna mejor, así que hay que serenarse y saber darnos tiempo y recordar lo que valemos. Hay que aprender a dejar pasar cartas que sólo nos traen beneficios marginales en espera de la óptima que nos trae una gran ganancia personal.

            Pero también hay veces en donde la situación contraria es igualmente válida.

            De vez en cuando pareciera que todas la cartas están dadas para que llegue una sola y se destrabe todo el juego, a veces sale y a veces no, por lo que no puedes estar esperanzado a que llegue, tienes que jugar con lo que tienes y tomar decisiones basadas en tu situación presente, no en lo que podrías tener (o ser).

Si tomas decisiones oportunas, es factible que también resultes exitoso, tal vez no por el camino fácil de haber llegado la carta ideal, pero lo valoras más por el trabajo y empeño que pusiste para lograrlo. Obvio, no lo puedo negar, es muy padre cuando llega la carta (o situación) única que te faltaba y tener un resultado abrumadoramente positivo, pero no siempre viene.

            ¿Cómo diferencias cuándo esperar la carta indicada y cuándo irse por el camino laborioso? Supongo que la experiencia y la intuición son las que te van dictando cómo actuar en cada situación, cuándo es prudente esperar o cuándo se te está pasando el tiempo para actuar.

Regla 5 - Arriesga
            En ocasiones hay que transitar caminos distintos a los que estás acostumbrado, incluso hay que tomar rutas (o decisiones) que normalmente nunca tomarías pero, curiosamente, es justamente lo que necesitabas para salir adelante. Si te empecinas en lo que conoces a la perfección, ciertamente lograrás los resultados que ya conoces (y a veces ni eso) en lugar de arriesgarte a una ganancia considerablemente mayor.

 Regla 6 – Lo importante es el cierre no el inicio
            No te desesperes si empiezas perdiendo el juego porque, a la larga, lo importante no es cómo se inicia, sino cómo se termina. Así que tampoco te emociones o te confíes si iniciaste bien, porque puede acabar totalmente distinto, así que mantente enfocado hasta el final.

Regla y Contraregla 7 – Perseverancia y Humildad
            Aunque ya estés en la última carta, en tu última opción y estés a punto de ser eliminado, nunca renuncies. Aférrate a tu última posibilidad mientras siga vigente, porque nunca hay nada seguro y no sabes las sorpresas que te puedes llevar si perseveras en tu intención. De igual forma, nunca sabes cuando la otra parte está a punto de ceder y, al rendirte antes, acabas perdiendo de todas formas. Es mejor que te derroten, pero no la dejes fácil, nunca te rindas.

            Pero aquí también hay una contra-regla

            Es de sabios identificar cuando has llegado a una situación que no puedes ganar y no empecinarse en un juego que sigues perdiendo, porque en ocasiones se pierde mucho más que la partida en sí: se pierde la dignidad, la tranquilidad, el respeto o la confianza y cosas más valiosas que un simple juego.

El secreto de esta regla y contraregla consiste en el monto de la pérdida. El saber perder e identificar hasta dónde uno puede solventar las pérdidas. Siempre habrás más oportunidades adelante, pero hay momentos en los que, por más que lo intentes, no son para ti.

Regla 8 - Serenidad
            Tus probabilidades de ganar se reducen drásticamente cuando no estás en tu centro, cuando no estás tranquilo, cuando te dejas llevar por la ira, la desesperación o frustración lo más factible es que pierdas, y así pasa con la vida: “El que se enoja, pierde”.

            Si vas a hacer las cosas con prisa, mejor no las hagas, porque es preferible no hacerlas que hacerlas mal, porque además del mal resultado, en el caso de la vida, vas a tener que trabajar doble para corregirlo y/o hacerlo bien. Si se hacen las cosas debe ser enfocado y concentrado en tiempo, alma y corazón, así sea en algo trascendental o en algo tan trivial como un juego.

Regla 9 - Inteligencia
            Cuando tienes una ventaja considerable, no tienes por qué arriesgar, que los riesgos los tomen los demás, ellos son los urgidos, no tú. Cuando ellos arriesguen, estás en posición de aprovechar esa desesperación a tu favor.

Regla 10 - Enfócate
            No te engolosines, en ocasiones las posibilidades son tan vastas que puedes perder la dirección, y te pones a despilfarrar oportunidades sin ton ni son. Y es que la codicia te gana y empiezas a guiarte sin razonar. Hay que aprender a ser sereno porque, aún en la abundancia (o sobre todo en ella), uno debe tomarse su tiempo al momento de elegir y visualizar todo el panorama. A veces la riqueza te hace desperdiciar las opciones más provechosas por tomar las menos correctas y, de a poco, se va perdiendo nuestro capital (y no sólo me refiero al económico). Recuerda que ninguna riqueza es eterna, por eso hay que aprender a administrarla.

Regla 11 – No eres infalible
            En el vuelo de regreso de San Francisco, Augusto vio que venía muy entretenido jugando el Sudoku, así que me pidió que le enseñara a jugarlo, a lo cual accedí gustoso. Un rato después, me voltee a ver cómo lo estaba resolviendo y me lleve una sorpresa al notar que su lógica era totalmente distinta que la mía, así que adopté su estilo y lo complementé con el mío y me dio como resultado una forma aún más eficiente y divertida de resolver los acertijos.

            En los juegos, como en la vida, siempre hay más de una forma de resolver los problemas y siempre podemos aprender de los demás, inclusive de los neófitos en el tema porque su ventaja es que vienen “limpios” de prejuicios o creencias y pueden ver el panorama con un punto de vista distinto e innovador. Ver las cosas diferentes y que te cambien o enriquezcan el paradigma no tiene precio.

Regla 12 – La ganancia no siempre se refleja en las victorias
            Jugar sin miedo no quiere decir que te tornes irresponsable o juegues sin idea despilfarrando todo, aprende a jugar con confianza. De todas formas, al final, el juego (como la vida) se va a acabar y lo importante no es que tanto hayas ganado o perdido, sino lo bien que hayas jugado con lo que tenías en cada momento. Y es que muchos acabaran con menos que otros, pero eso no quiere decir que fueron derrotados porque siempre se pierde más al no jugar que al perder jugando, porque tiene más el que se lleva una experiencia productiva de este mundo que el que se queda con ganancias ridículas por nunca arriesgar.

Regla 13 – Es un simple juego, con el mismo final para todos.
            Al final he aprendido que, tanto en los juegos como en la vida, no pasa nada si pierdes porque es un simple juego del cual no vamos a salir con vida pero, mientras estemos aquí, siempre habrá más oportunidades, tal vez no en el juego que acabas de perder, pero sí en otros igual o más interesantes.

En esta sociedad materialista se nos enseña a acumular sin control, y creemos que ése es el sentido de la existencia. Al final del camino no llega a ser tan importante cuántas veces ganaste, sino lo bien que jugaste, cuánto te divertiste y todo lo que aprendiste.

Nos tomamos tan a pecho los juegos y se nos olvida que son para gozar, de igual forma nos tomamos tan en serio la vida como si fuésemos a estar siempre en ella. Por eso es necesario que el miedo a perder o morir no nos impida divertirnos o aprender, y para ello hay que arriesgar. A veces te saldrá la jugada, a veces no, pero siempre aprendes algo.

Conclusión personal
            Estas reglas son fáciles de identificar en un juego porque son simple sentido común, sin embargo, uno llega a enajenarse, se te nubla la visión y te enfrascas en una dinámica enfermiza, que se te olvidan fácilmente. A lo largo de los años he aprendido a aplicar algunas de ellas, aunque hay otras que aún me dan dolor de cabeza y todavía no encuentro la forma de aplicarlas a mi existencia de manera permanente.

            Supongo que todo es cuestión de experiencia e inteligencia, es por eso que, en mi caso, con el paso de los años empiezo a ver claramente las analogías entre el juego y la vida. Y eso es lo triste del asunto porque, como dice Ernesto Sabato, “Cuando empezamos a aprender este difícil oficio de vivir ya tenemos que morirnos


            Hebert Gutiérrez Morales.

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