miércoles, 16 de diciembre de 2015

Vanidad placentera

            Saludar a alguna de las féminas que me gustan me suele dar mucha alegría pero, este día me di cuenta que, NO saludarlas también me puede dar ciertos placeres. Ambos casos ocurrieron con menos de una hora de diferencia en la tarde de hoy.

            Ejemplo #1

Voy saliendo del baño y me dirijo a mi cubículo, cuando veo a una chica que me gusta, estoy a punto de hablarle pero me contengo, ¿por qué? Porque veo que se detuvo en mi lugar a ver si estaba y, al no verme, sigue su camino.

            Por segunda vez me tuve que detener para no hablarle “También es sano que valore mi presencia al sentir un poco mi ausencia; que no siempre me encuentre, y que me extrañé un poquito”.

            Ella, sin saberlo, me dio un regalo esta tarde, al detenerse en mi lugar a buscarme, me hizo feliz.


            Ejemplo #2

            Otra vez iba regresando a mi lugar, pero ahora estaba fuera del edificio, así que al entrar por una de las puertas, veo de reojo a otra mujercita que me gusta mucho, aunque ella no me había visto.

Antes de ir a saludarla, venía detrás de mí otra amiga (muy guapa pero que a ésta no la pretendo), así que opté a ponerme a platicar con ella y acompañarla a su lugar (que queda de paso al mío). Y me aseguré que “casualmente” la primera chica nos viera ¿Por qué? No lo sé, tal vez para que no se sienta tan segura de mi atracción por ella.


Creo que ha de ser un poco de orgullo, de cotizarse o de vanidad, pero es importante dar esas pequeñas señales de “No te sientas tan segura”.

Podrá decir la gente “¡Qué cabrón!” “¡Qué cúlero!” “¡Qué mamón!” o “¡Qué creído!”, pero ahora comprendo que es parte del juego, misma dinámica que las féminas me han aplicado durante años y que hasta ahora voy comprendiendo, porque al irte cotizando, el gozo de conquistarte es mayor.

Al final tampoco son tan importantes ambos casos por dos razones:

A)    Siempre va a haber otra oportunidad de platicar con estas chicas, así que por una vez que no lo hagamos, no nos vamos a morir.

B)    Porque ni siquiera sé si habrá o no algo que se concrete con ellas ya que, aunque son muy lindas, atractivas y llenas de cualidades, tal vez ni siquiera esté interesado en liarme en una relación sentimental. ¿Cómo explicarlo? Tal vez estoy entrando a un juego “inocente” de coqueteo para ejercer algo que nunca aprendí a aplicar en mi adolescencia,

En fin, hoy fue un buen día para mí (y para mi ego).


Hebert Gutiérrez Morales

No hay comentarios: