sábado, 1 de abril de 2017

Ghost in the Shell (La Vigilante Del Futuro)

            A diferencia de otras películas, en esta ocasión no voy a desmenuzar el argumento de esta filmación ni a involucrarme en discusiones filosóficas, por lo que sólo me dedicaré a compartir mis puntos de vista y reacciones sobre la misma.

            A pesar de ello, creo que es mi deber hacer un Spolier Alert Light, ya que comentaré uno que otro detalle sobre la historia, pero no por ello la voy a destripar enterita. En fin, cada cual es libre de leer esto si gusta.


            Comentarios previos

            Lo que no me gusta de este tipo de películas (adaptaciones de filmes del pasado) es que me hacen ver hacia atrás, y ahí me doy cuenta de cuánto tiempo ha transcurrido. Y es que resulta descorazonador que la versión original la vi hace 22 años, apenas había llegado a la mayoría de edad y tenía el mundo por delante. Ahora a los 40 tengo una buena vida pero, no lo voy a negar, a veces extraño la frescura e inocencia de aquellos días.

            Dejando de lado las nostalgias endémicas de mi edad, un vicio que crece con el pasar de los años, mi primer comentario al ver la traducción del título fue “¿¡Pero qué mamá da esos consejos!?” y, para los que no hablan español mexicanizado “¿¡Qué clase de pendejos ponen los títulos!?”, por lo menos en España tuvieron un poco más de sentido común y la traducción fue más fiel al ponerle “El alma de la máquina”, que no suena tan poético como “El Fantasma en la Cáscara (o Concha)”, pero se podía prestar a dobles sentidos. ¬_¬U
 
Motoko versión 2017 contra versión 1995
            En fin, todavía ni empiezo el comentario de dicha película y (fiel a mi estilo) ya me puse a divagar. A pesar de que se pueda creer lo contrario, nunca he consumido algún tipo de droga (a menos que los plátanos fritos, con crema y queso, sean declarados como una), pero si algún día llego a consumir alguna, creo que va a ser una experiencia muy interesante ya que, si en mis cinco sentidos, pienso tanta pachequez con una película estándar, no sé qué pasaría con la consciencia alterada.


            Hablando de pachequeces y filosofadas, vamos con mi novia.

            Scarlett Johansson: la filosofa

            Tal vez Scarlett Johansson no sea la mejor actriz de la historia, sin embargo, después de ver este filme he llegado a la conclusión que es mi favorita de todos los tiempos, porque algo le imprime esta mujer a sus películas que me dejan perdidamente enamorado de ella.


            Ayer alcancé a leer una crítica previa que decía que la película se había quedado corta contra las previsiones. Sin embargo, algo que he aprendido en mi existencia, es que debo de experimentar algo por mí mismo antes de hacer emitir un juicio al respecto. Y es que de una película que en teoría fue mala (como se ha calificado a “Lucy”) saqué muchas ideas valiosas, por eso es que “Lucy” me encantó, aunque sepa que no es el filme más maravilloso de la historia.


            Y ya que mencioné esa otra película de mi novia, ahí radica otra crítica a esta obra, porque dicen que Scarlett Johansson se ha encasillado en este tipo de papeles. Y puede que tengan razón, pero no le veo nada de malo, porque creo que son los personajes que mejor caracteriza mi adorada Johansson, porque tiene la esencia exacta para creerle todos esos cuestionamientos filosóficos que se plantea en “Lucy”, “Perdidosen Tokio” o en esta adaptación del manga de Masamune Shirow.
 
La portada original
            Toquemos el tema de la adaptación con 22 años de diferencia.

            Del Anime del 95 a la acción real del 2017

            La película es relativamente corta (106 minutos) pero bien lograda, ya que el director tuvo el buen tino de darle la duración exacta, ni muy larga ni muy breve, las escenas están exactas en duración e intensidad, haciendo una historia fluida e interesante.

            Mientras contemplaba este filme, trate de recordar lo que sentí y pensé al ver la versión original y ¿saben qué? ¡No lo recuerdo! -_-. Sólo sé que me encantaron los efectos de animación tan avanzados para aquella época y que me florecían los pensamientos pachecos, o sea, lo normal en mí.


            Pero sí me quedó claro es que esta adaptación del argumento fue genial, diferente al de la animación pero respetando la esencia original y, por mucho, con una idea más congruente. Lo único que se le podría criticar, no yo que soy un fan de la historia, sino el público en general, es que no es totalmente comercial, ya que pudo haber sido más espectacular.

            Sin embargo, para mí estuvo bien, ya que la versión original podría ser considerada como cine de autor, o sea no muy comercial. Por eso el argumento de la película de 1995 es algo enredado. Aunque también era una tendencia marcada en las animaciones de mediados de los 90’s, en donde estaban de moda las historias enredadas y poco comprensibles tipo “Neon Genesis Evangelion”, “Lain”, “Utena”, Gasaraki” y demás, por eso era natural que “Ghost in the Shell” siguiera dicha tendencia.


Es por esa moda de mediados de los 90’s, que durante el argumento original (1995) vinieran muchos cuestionamientos filosóficos o existenciales sin ton ni son, algo que no pasa de manera tan descarada en esta versión del 2017, en donde están mejor estructurados y justificados.

Felizmente también hubo muchas cosas que fueron respetadas de la versión original.

            Otaku Fan Service

            Aunque la historia fue diferente, aprecié mucho la cantidad (y calidad) de guiños que nos regalaron a los fans de la animación:
A)    La secuencia inicial cuando crean el cuerpo de Motoko, aunque sin la música de Kenji Kawai de fondo, no se disfruta igual.
B)    Cuando, en la secuencia inicial (y final) Motoko se avienta del edificio de manera decidida y desnuda.
C)    La persecución del sospechoso que termina en la zona inundada y abandonada de la ciudad, mismo sujeto que fue manipulado en sus recuerdos.
D)    Cuando Motoko se va a bucear en las profundidades, mientras está confundida, para tratar de encontrar paz interna (y el dialogo posterior con Batou fue casi idéntico al original).
E)     La escena del Tanque Araña en donde a Motoko le cuesta un brazo (literalmente) vencerlo.

Esas fueron las más relevantes, pero a lo largo del filme hay escenas menos importantes pero que sigues agradeciendo como fan service de primera calidad, porque fueron excelentemente logradas y muy fieles al anime. ¡Ah! De hecho hubo otro fan service muy relevante, pero lo voy a comentar en los créditos.
           
            Algunos detalles nuevos

Si se han dado cuenta, en ningún momento he usado el nombre de Mira Killian para referirme a la protagonista, y es que ver ese nombre me cagó casi toda la película “¡Esas son mamadas!” me decía hacia mis adentros “¿A quién chingados se le ocurre rebautizar a la Mayor Motoko Kusanagi?”. Lo bueno que en la recta final de la película, las cosas se aclaran y le regresan a la Mayor su nombre original.


            El resto de personajes fueron muy bien ejecutados, dirigidos y caracterizados: Batou es igualito al del Anime del 95, en físico y en esencia. Kuze (o Hideo) es un “villano” más creíble y entrañable que el Puppet Master, por el hecho de tener una esencia más humana. Un gran acierto, que me pareció tan inteligente como curioso, es que Daisuke Aramaki (el jefe de Motoko) hablara en japonés y todos los demás le contestaran en inglés, y aun así se entendieran, me pareció una magnífica idea.

            Los flashazos que tiene Motoko de su vida anterior es algo que aporta mucho a esta nueva versión, y más porque no te los dejan como mera referencia, sino que lo explotan y forma parte vital del argumento, dándole mucho interés a la obra.

            Cuando llega a casa de su mamá, el primer detalle bonito fue que la reconociera su gato, pero más profundo fue la plática entre dos “desconocidas” que sienten un vínculo. Igual y puede parecer irreal que, de buenas a primeras, la señora acepté a una extraña en su hogar pero, haciendo de lado la lógica, fue una escena que disfruté bastante.


            Siguiendo con las cursilerías, el que Motoko haya visitado su propia tumba y haya retomado la relación con su mamá, aunque fuese desde un cuerpo distinto, es algo que me conmovió profundamente y, aunque no sea algo tan importante, lo agradecí como espectador, porque se le concedió a la Mayor Kusanagi ese aspecto humano que tanta falta le hacía.

            Otro detalle irrelevante para la historia, pero que encontré muy valioso, fue la relación que tiene Batou con sus perros, en donde los cuida y los procura, mostrando esa parte humana difícil de creer ante un aspecto tan intimidante.


            Reflejos del Futuro
           
            Uno de los aspectos más llamativos del filme son los anuncios holográficos que inundan el paisaje citadino, mismos que me llamaron la atención porque podía percibir plenamente la esencia de Tokio y cómo será en el 2029 (año en que está ambientada la historia). Y es que, aunque la grabación se hizo en Hong Kong (además de Estados Unidos y Nueva Zelanda), supieron adaptar muy bien la capital japonesa del futuro.


            Pero, además de una visión futura, esos mismos hologramas, así como los robots, me daban una sensación de desagrado, potenciado por mi instinto de conservación.

Personalmente no creo que lleguemos a vivir tantos a años como para ver el día que las máquinas nos sometan, porque creo que nos vamos a extinguir antes. Aunque ya estamos, cada vez más, sumergidos en una era en la que estamos más apegados a una máquina y  paulatinamente vamos corrompiendo, o diluyendo, la esencia que nos hace  humanos, ese sentido de pertenencia, de unidad, de sentirse vivos y conectados a algo orgánico, no algo artificial.

Comentarios finales.

Aunque la hicieron políticamente correcta (como no podía de ser otra manera con los hermanos Arad en la producción), el resultado fue bueno. Pero creo que hubiese sido mejor con algunos hechos políticamente incorrectos para darle más peso al argumento. Algo así como que Motoko hubiera besado a la prostituta que contrató, aunque se da a entender que algo así pasó, pero se hubiera agradecido que lo hubieran hecho evidente (sí, lo siento, hablo mi parte Hentai).


Pero bueno, aunque no hubo beso lésbico que satisficiera mi lujuria, me doy por bien servido con la canción de créditos, en donde adaptaron la obra original del Anime de 1995: “Reincarnation”, sólo que en una versión modificada que les quedó genial.

Esa canción cerró con broche de oro mi experiencia y es que aunque la he escuchado (no exagero) cientos de veces, creo que ésta fue la vez que más disfrute, de hecho me quedé hasta ver todos los créditos hasta ver el nombre del maestro Kawai, antes de salir con mi ancha sonrisa de la Sala.


No voy a mentir, no es la mejor película de la historia de hecho, como comente arriba, no termina de ser 100% comercial, pero eso es justamente lo que me encantó de la misma, ya que mantiene ese toque semioscuro de la versión original, pero dándole un poco más de luz. Dudo que vaya a ser un éxito de taquilla, pero a mí me encantó el resultado, por mantenerse fiel a la esencia de la historia original.


Sé que el filme está adaptado para el mundo Millenial en el cual habitamos pero, como orgulloso integrante de la Generación X, además de Otaku de abolengo, les puedo decir que quedé muy satisfecho con esta versión 2017.

Finalmente, quiero cerrar con una frase que dijeron en un par de ocasiones y que, aunque no cito literal, me encantó el mensaje: “Tendemos a atar nuestra vida a los recuerdos, cuando debemos aprender a atarla a nuestras acciones”.

Hebert Gutiérrez Morales.


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